17.12.06

2 x 3

Ya es la segunda vez, en la misma semana, que la lluvia logra cubrir por completo mi exterior y mi interior. Quedo empapada de cuerpo y alma. El domingo pasado, en el recital de Calamaro, al principio venía bien un frescor por el excesivo calor, después ya era refregarse los ojos y esucrrirse el pelo y despegarse un poco la musculosa. Ayer, madrugada de domingo, saliendo de un tempranero casamiento para dirigirme a la mejor fiesta que tuve en el año, me dio la sensación que un tipo iba camionando por los techos arrojándome baldasos, 1.30 am, Recoleta, vestidito negro, maquillaje y tacos, tratando de llegar a la boca que conducía al estacionamiento donde había dejado el auto. Obviamente, entre fiesta y fiesta, pasé por mi casa a cambiarme el vestido, que siendo ya de noche, aún sigue mojado.
Quiero felicitar, de paso cañaso, al servicio meteorológico nacional, que pocas veces se ha equivocado menos que este año, a la tarde un día radiante donde disfruté de una pileta impresionante, y yo pensaba que se habían drogado diciendo en los noticieros que a la noche iba a llover, pero no, créase o no, dos por ters llueve, y siempre me moja a mí...

1 comentario:

servicio meteorologico nacional dijo...

Mira el cielo, mami
si hay nubes y truenos va a llover
avispate, queres?