8.6.07

Raros ruidos raros.

Desde mi séptimo piso a la calle en lo que podemos llamar Palermo central (yo he decidido que se llame así), se escuchan en diferentes horas del día ruidos raros. Más allá de los pichichos paseanderos de la mañana que van en comunidad, los bondis en hora pico acelerando para salir en punta, los niños al regreso a sus hogares exaltados por la tarde y los camiones recolectores de basura por la noche, se escuchan muchos ruidos muy raros: Gritos que parecen emitirse de gente que está siendo acuchillada, risas brujeriles, motos supersónicas, pitillos, cornetas, pajaritos cantores, cualquier sonido tenés que estar preparado para escuchar. Y siempre que estoy con alguien en mi casa, la conversación o acción se interrumpe, nos miramos, subimos los hombritos y continuamos tratando de moderar el asombro.

1 comentario:

Blogovido dijo...

¿Palermo Central porque vivís vos? Ciertamente, la casa de uno es el monolito kilómetro cero, el ombligo del mundo, la Roma individual. Quizás los extraños ruidos respondan a un oscuro cultos de adoradores tuyos que no puedan revelarte su culto.