20.4.08

Rara yo?

Supongo que a mucha gente le gusta coleccionar cosas. Y hay parámetros que nos van marcando las diferentes etapas de nuestra vida. A saber, de chiquitos juntamos figuritas, stickers, pelotitas saltarinas, más adelante dibujitos, prendedores, lápices, primeras cartas de amor, entradas a recitales, de cine, de teatros, partidos de fútbol, etc. Todas cosas que si bien no son útiles, forman parte de nuestra historia y al menos al mirarlas podemos recordar otros tiempos. Para eso "se guardan las cosas". Pero hay una etapa en la vida, o por lo menos en la mía, en que juntamos pelotudeses. Por ejemplo, cuando me sobra una bandita elástica de algún lado, la guardo. Para qué? Qué quiero sujetar que no se pueda pegar con cinta scotch?. Lo mismo me pasa cuando me compro una remera, la etiqueta viene con un alfiler de gancho. Ok, yo guardo el alfiler de gancho junto con las banditas! Otro ejemplo: Junto encendedores que tranquilamente irían a parar a la basura porque no sirven más. Y no tengo discriminación alguna, junto TODOS. Cada vez que estoy con aguien que está por deshacerse de un encendedor, le digo: Noooo, nooo, dámelo que yo los junto!!". Y bueno, ahí es cuando la gente se comienza a dar cuenta mi grado de locura. No es que me puse a hacer un adorno, solo los tiro en un bol de vidrio que está escondido. Otro ejempplo: Adoro guardar en un frasco de vidrio los alambrecitos con que se ajustan las bolsas de pan y/o galletas de arroz. Para qué, por Diossss! No quiero formar figuras de alambre ni dedicarme a la artesanía. Al principio guardé uno ni sé para qué y lo dejé en un frasquito de un envase de almendras y ahí se fueron juntando. Tengo de todos los colores! Y como una tonta me pongo contenta cada vez que agrego una unidad. Eso quiere decir que le estoy dando duro a las tostadas! Un horror. Igualmente esto que me pasa no es casual, todo tiene que ver con nuestros padres, asi dice Freud. Jorge tiene una caja de herramientas llena de tornillos de todos los tamaños que se puedan imaginar. Jamás usó ninguno de ellos, siempre que necesita compra nuevos porque sería imposible reconocer uno ahí. Y se pone cabezón y aunque Betty le recuerde que es al pedo, él los sigue guardando. Sin embargo mi madre si que es la más piola de la familia. Betty guarda moños, moñitos y cintas decorativas. Está claro? Tendría que hacer 49 regalos por día para empezar a compensar la cantidad de moños que guarda.... En fin, cada loco con su tema y si hay algún otro fanático de los alambrecitos, tengan cuidado, que muchas veces pinchan, son re traicioneros!

5 comentarios:

Andrés Ini dijo...

Ja! Muy bueno y buena foto.
¿Y biromes que no andan coleccionás por no querer tirarlas o por la esperanza de que algún día vuelvan a funcionar?

Victor dijo...

Ay!... yo tengo lo mismo. Pero me dijeron que ahora eso se trata, con muy buenos resultados.

No, enserio. No puedo superar el hecho de tirar cosas que podrían llagar a servir en algún momento. Aunque esa posibilidad sea remota. No es por amarrete, me da lástima, hasta un poco por "ecológico". queseyo.

Gracias por pasar, saludos

Little Queen dijo...

perooo loreeeeeee
peguele una patada al bol!!!!!!!!!! (o bowllll )
jajajaja

Barbie dijo...

Yo tengo una colección de bolsas de cartón o papel madera. No sé para que las guardo...
Lo peor es que cuando me dicen "me das una bolsa para llevarme tal cosa?", termino dando una de supermercado que también guardo!!

Blogovido dijo...

Según los psicólogos, todos estamos locos.

Ellos lo dicen para que seas su cliente, pero tienen razón.

Mientras la locura sea inofensiva.

Es evidente que esa costumbre de coleccionar objetos inútiles debe venir de ancestros primates o incluso de animales más primitivos.

Nuestra naturaleza animal no termina de asumir la idea de lo descartable.