21.5.08

Cajita Feliz.

Hoy, mientras esperaba mi pedido en Mc.Donalds, se me acercó una nena de aproximadamente 8 años y al instante su hermanita de no más de 3. Con una vocecita muy, muy dulce, una sonrisa compradora y una mirada profunda me dijo si les compraba algo para comer, para ella y su hermana. Lo pensé unos segundos pero mi corazón no lo dudó nunca. Pedí una Cajita Feliz para cada una. La cantidad de veces que me dijeron gracias fueron muchas, pero muchas. Mientras ellas esperaban su pedido, me fui a la mesa. Antes de retirarse, se acercaron, me miraron, y con la misma sonrisa pero esta vez con un instante de felicidad me dijeron nuevamente: gracias. Se me partió el alma, tenían hambre de verdad. Sino no piden comida, piden plata. Tan chiquitas, tan educadas, y ese destino de mierda que les tocó en suerte, o mala suerte, de nacer en un contexto donde lo poquito es casi todo. Realmente siento que ningún político nunca hizo nada. Que no puede darles lo mismo que sean educados y tengan una contención social mínima, a que en un futuro no muy lejano sean chorros, faloperos y que odien al resto de la sociedad. Me sentí plena y a la vez en falta, porque no siento que pueda hacer mucho más que esto. Regalarles un momentito de felicidad, que por ese instante se olviden de la porquería que les espera después, te recompansa el alma inmediatamente.

3 comentarios:

guadis! dijo...

Totalmente de acuerdo... Al final a la gente de arriba le importa un carajo la gente que está realmente mal o la utilizan...

Little Queen dijo...

que bueno lore que las hayas ayudado!
te felicito!!!

Blogovido dijo...

Una cajita feliz y un vaso de agua no se le niengan a naides.