13.5.08

A todo ritmo.

Cuando está todo bien, está todo bien. Y no es que esté toooodo bien. Nunca está todo bien. Pero vivir momentos lindos equivale mucho a ese significado. Cuando no te importa el día, la hora, cuando querés que cada hora sean 3 para que no pasen tan rápido, cuando te reís mucho, cuando te sonreís, cuando se te recarga un poco esa energía que se va desparramando por cualquier lado y por diferentes motivos, cuando el momento vale realmente la pena, no es una pena sino una gloria. No me gusta el "valer la pena", prefiero hacer valer la alegría. Y aunque estos instantes solo signifiquen el presente que fue (suena medio raro), son muy lindos. Cuando sentís que podés hablar horas con una persona y no se acaban los temas, sino que se acumulan nuevos, queda una sensación, como dice mi amiga Barbie, de alma llena. De satisfacción. De una gran emoción, de un revoltijo de sensaciones y un mar de confusiones. Pero lindas, de las que no molestan. Cuando sucede el encuentro, se vive en armonía. Cuando sucede el encuentro, se está bien, pleno. Cuando sucede el encuentro, te conectás con vos mismo también. Porque estás a la par del otro, pero como nunca contentando a tu corazón. La intensidad crece. El tiempo rinde lo suyo, y nosotros hacemos lo nuestro.

2 comentarios:

Barbie dijo...

La felicidad es una suma de estos momentos que describis, y estoy totalmente de acuerdo... no es vale la pena, yo digo que esos momentos, "valen la vida"...
Besos!

PD me gusta leerte así

Rayu dijo...

muy lindo post... me hiciste acordar a distintas situaciones lindas...

un beso