22.7.08

Maravisushi.







Es de conocimiento general que los niños nos enseñan cosas todo el tiempo. Es hermoso verlos haciendo lo que sea. Aún durmiendo, son maravillosos. Creativos, inocentes, osados, atrevidos, sinceros, graciosos, simpáticos y es llamativo lo abiertos que son para aprender, para probar, para no dudar, son seguros, se alejan si a algo le temen, pero se acercan si pueden probar. Son confiados de quienes quieren y sobre todo de ellos mismos. Y es en la adultez donde a veces se termina todo eso. Nos volvemos confusos, nerviosos, temerosos, retrocedemos, nos escondemos de todo y de nosotros mismos. Y nos perdemos de disfrutar algo muy importante: La Vida.
Hoy invité a cenar a Teo (6) y Luchis (3) al Sushi, fanáticos de esta delicia desde su primer diente, me ocupé de que lo probasen junto con el puré de papas y agradezco a su madre por dejarme compartir parte de su crianza. Saben cómo se llaman las diferentes piezas, que se mojan en la soja y que el wasabi pica mucho. También saben que tienen que tener muchas servilletas de papel y mangas arremangadas. Hoy debutaron con los palitos. Teo quiso probar y yo le dije: "Eso es muy difícil, mejor comé como siempre, con la mano". Y me dijo: "Y qué sabés que no puedo? Si hoy armé una casita con palitos de fósforos". Probó y como un experto de toda la vida tomó su pieza, y el proceso hasta su boca fue perfecto, Me admiré y me emocioné por semejante lección.
PD: La semana que viene seguro se larga Luchis!

2 comentarios:

eduardesky dijo...

unos capos los pibes

Guso dijo...

Las opiniones nos abren y cierran posiblidades.