12.11.08

Desde el diván.

Pasar un día entero con Teo y Luciano, es hermoso. Siento que me enseñan tantas cosas... Sus preguntas, sus dudas, sus confusiones, son razonamientos, sus bondades, sus caprichos, sus antojos, sus deseos, sus ganas, sus miedos son absolutamente genuinos al igual que inocentes. Tan inocentes que no conciben la maldad, no la conocen, no la practican, ni la imaginan. Una vez sola, me puse a pensar todos los temas que charlamos. Qué pasa cuándo uno se muere? Por qué tengo una cama para dos personas si vivo sola? Por qué si tienen ganas de algo no lo pueden hacer? Por qué las mujeres siempre cuidan la cartera? Por qué los viejitos van en ambulancia al doctor? Y así miles de cosas más, todo con respeto y atención entre nosotros. Cuando los dejé en la casa, Teo vuelve hacia mí y me dice: "Lelé! Cuando te mueras te podés llevar el celular y me contás bien cómo es? Porque de ese tema no entendí nada!"

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