29.11.08

Pancho mi amigo fiel.

Corría el mes de noviembre del año 1995. Yo trabajaba en una agencia de publicidad muy chica llamada MV, que quedaba en Pueyrredón y Córdoba. Por mi corta edad y experiencia, no tenía una tarea específica, así que entre otros quehaceres, me ocupaba de los trámites bancarios. Esa tarde, 14.30 me mandaron corriendo a cubrir un cheque que habían debitado. Cuando llego a las esquina de Pueyrredón y Santa Fé, 3 metros antes del banco HSBC, veo un tumulto en la esquina. Había un perrito perdido atemorizado. Con una cara de buenooo!! El perrito era un ovejero alemán, es decir, ningún perrito. Se me llenaron los ojos de lágrimas cuando me miró como diciendo: "Ayudame vos". Me sentí responsable de ese animal desde que me acerqué a ver qué pasaba. La gente me empezó a decir que me lo lleve, que no lo deje ahí, que tenía sed, que tenía hambre, que temblaba, todo retumbaba en mi cabeza y lo agarré (como 20 kilos pesaba) y como pude toda destartalada lo llevé sin dudarlo a mi lugar de trabao (oficina tipo departamento de 4 ambientes y alfombrado). No solo no fui al banco, sino que les cai con un ovejero. Les expliqué a mis jefes que me dio mucha pena y que no lo pude dejar a la deriva. Cuando terminaron de alzarme la voz y casi insultarme (por el banco y por el perro), me dijeron que lo debía sacar de ahí. Los convencí de pasar la primer noche yo allí con el perro, y que luego lo ubicaría. Al día siguiente, pegué su foto por todo el barrio, pregunté en comercios, a paseadores, nada.... Yo ya no era la única que estaba encariñada con el pichicho y la convivencia llevaba 4 días. Por supuesto, que me seguía para todos lados cuando yo estaba en la agencia y me reconocía como su ama. Pero una tarde, cuando se estaba celebrando el contrato más importante de la agencia con la Cadena Caracol de Colombia para la transmisión de la Copa América, entre a la oficina principal para servirles café a las ocho personalidades allí reunidas, y el perro se escapó de su cucha y entró velozmente conmigo a la reunión, moviendo su cola de aquí para allá y saltándome encima y festejando los invitados. La cara de mi jefe y de los colombiamos fue mortal. Qué poco serio un perro en la mitad de la reunión! Yo de los nervios, me tenté y no podía parar, y cuando el Sr.Francisco (Pancho) Salcedo, director de la emisora en aquel entonces, me preguntó simpáticamente como se llamaba el perro, le dije: "Como vos, Pancho". Con esa frase puse en riesgo la operación millonaria, pero zafé. Y así lo bautizamos a mi amigo fiel, quien dos días después y ante la falta de reclamo de sus dueños, terminó viviendo en Cañuelas en la casa de la chica que limpiaba la agencia y que yo misma convencí y luego trasladé a Pancho en mi auto. Como la casa estaba en un lugar tipo mitad de campo, la calle no tenía nombre ni número. Tardé 6 hs con el perro en llegar, estaba enfurecido el animal, ya se quería bajar!! Así que aproveché y casi ni nos despedimos, pero aún recuerdo su cara. Pronto escaneo mi foto con él y se las muestro!

1 comentario:

Little Queen dijo...

lore me mori de amor
mal
a mi viejo le parecio algo tmb con un ovejero pero lo termino adoptando!!!!!

lo re queriamos
Jack, era hermoso.-