31.3.09

Escupí.

Odio ir al dentista y tener que esperar. Aún yendo por simple rutina para que me efectúen la limpieza dental semestral, mientras escucho diferentes tonos del torno, me empiezo a imaginar que me vana descubrir algún problema y que voy a sufrir. Me angustia la sala de espera de los dentistas, ya el olor te inspira respeto, el silencio profundo que sólo es interrumpido por sonidos pero nadie habla. El dentista que se sumerge en la boca del paciente y le entra con los palitos con las mismas ganas que yo al sushi. Además, con la nueva tecnología en camillas, ahora se usa que te pongan horizontalmente y la sensación es claustrofóbica. Yo no creo que exista una sóla persona que no esté incómoda y angustiada en esa situación, que nunca es placentera, porque las "altas" son solo temporales. Tenemos demasiados dientes y muelas para que nunca te jueguen una mala pasada. Cada tanto suena alguno y ahí es el fin. Por suerte vengo zafando, porque lo que más me molesta, no es el pinchazo de la anestesia, sino las horas subsiguientes al trabajo realizado. Sobre todo cuando se me ocurrió que me tenían que sacar las cuatro muelas de juicio juntas para sufrir todo junto y no en cuotas! Siempre opto por esas opciones. Si hay un problema, prefiero afrontarlo en el momento, porque las veces que he decidido voluntariamente posponerlos, después se agravan. Pero con semejante cantidad de anestesia que recibí estuve paralizada por los cuatro costados. Y el malhumor crecía porque podías comer, tomar, me babeaba por falta de control labial, hablaba mal, nadie me entendía, y tenía más cachetes que Quico! No es casual que Barreda sea odontólogo. Hay que ser muy hijo de puta para trabajar de eso! (perdón a varios de mis primos Frost...)
Hoy fue una de mis visitas de rutina, y para no pasar por esos malestares que me genera la espera, pedí el primer turno. A las 8 de la mañana estaba (totalmente dormida, casi inconsciente), presta a la tortura de la colocación del empalagoso y gelatinoso del flúor que tiene menos de sabor a frutilla que el helado de agua Arcor! Parece que te están poniendo pasta de dientes mezclada con cif crema cítricos. Y la situación hasta me resulta un tanto fálica, con una mirada fija y atenta, te ponen un producto que corresponde recibir, que lo tenés que tener en la boca unos segundos mientras que el otro se deleita con la cara de asco que ponés, y después, en este caso, podés escupir disimuladamente y con asco! Yo termino con una servilleta de papel en la cara casi avergonzada!

1 comentario:

Little Queen dijo...

jaja escupir es lo peor..jaja

una vez me toco un dentista que se hacia el langa conmigo...cualquiera.-
onda sos dentista, no podes querer seducirme mientras tengo la boca abierta!!!!!!!!!!!!!
jaja un horror
nunca mas.