14.10.11

Madre.

No entendía la palabra madre hasta que nació Miranda. Mi bebé. Mi amada. Mi alma. Mi todo. Nada es igual después de la llegada del primer hijo. Si bien no tengo más para comparar, supongo que por nuevo ya es diferente. La revolución hormonal que se sucede durante y después del embarazo es maravillosa y a la vez odiosa. Angustia, euforia, llanto, felicidad, agotamiento, excitación, sos una persona permanentemente bipolar. Pero eso pasa, no del todo para quienes damos la teta. Nunca tuve onda con la teta. Y tratar de racionalizar que por ahí me está saliendo el alimento de mi hija, es fuerte y raro. Miranda es lo más, cariñosa, simpática, compañera, y lo más hermoso que vi en mi vida. Me llena la vida de luz, su amor es constante e incondicional. Nunca pensé que se sentía esto, siempre lo vi de cerca pero ahora va por adentro. Y estoy feliz porque sé que mi hija tiene el mejor papá del mundo! Además de buen marido, que me banca con 22 kilos de más y me sigue trayendo un cuartito de helado todos los sábados. Pero necesito empezar a recuperarme físicamente porque siento que la ropa que usaba hace 1 año, le pertenece a Evangelina Anderson y no a mi. Los jeans me suben hasta pasar la rodilla!! Tengo que volver, mientras tanto vuelvo por acá...

2 comentarios:

hictio dijo...

Felicitaciones!
Y muy lindo nombre!

Ih. dijo...

Casi me hacés llorar. Te leí con respeto y admiración. Desde la cadencia de las palabras hasta el peso de ellas, pero lo más importante, es la autenticidad, porque ahí, entre todo esas ideas, está Lorena.
Y mejor paro, porque ya me parezco a enana Feudale.