22.12.11

Año nuevo.

No me importa en absoluto el año nuevo. Desde que nació Miranda, nos vimos, nos tuvimos, nos conocimos, nos queremos, nos cuidamos, no tengo nada qué festejar un sólo día, porque cada día es un nuevo mundo. Sus ojos van captando todo, se prepara con firmeza para todo lo que le toca aprender, gatear, pararse, caminar, hablar, pensar... Su mundo es una maravilla y mi vida felicidad plena. Tengo que agradecer infinitamente a Dios, a los duendes o a quien sea, la bebé que me tocó. Es para mi.

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